Aleman en Heidelberg Adultos 2 Semamas

Aleman en Heidelberg  Adultos 2 Semamas

Aleman en Heidelberg Adultos

Ciudad de Salida: Madrid

Ciudad de Destino: heidelberg

Categorías: CURSOS IDIOMAS ADULTOS

Etiquetas: FrankfurtALEMANalojamientocurso idiomas

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Descripción

Una de las más bellas rutas turísticas que puedes hacer por Alemania es recorrer el Valle del río Neckar, el cual discurre serpenteando entre colinas boscosas y donde encontrarás bonitos pueblos y castillos.

Heidelberg se encuentra en la cima de las estadísticas de visitantes de Alemania, de Europa y probablemente del mundo. Algo que en cierto modo es una lástima, porque la ciudad es mucho más que una aventura de un día. Aquel que se tome un poco más de tiempo para visitar la ciudad, podrá descubrir los hermosos lugares apartados de las grandes corrientes de visitantes y dejarse contagiar por la forma de vida tan peculiar que diferencia a Heidelberg de muchas otras ciudades universitarias. Es comprensible que el visitante de Heidelberg quiera conocer el Castillo que domina la ciudad a unos 70 m sobre el río Neckar, en la terraza del monte Königstuhl. Efectivamente, el Castillo y los edificios colindantes, junto con el Puente Viejo, componen uno de los monumentos más impresionantes que se pueden admirar en un viaje a Alemania. Si lo desea, puede visitar el Castillo en solitario, pero merece la pena participar en una visita guiada. Aunque solo sea para comprender la historia de esta imponente obra arquitectónica, repleta de vicisitudes en sus 700 años de vida. Para superar los tiempos de cambio, los señores del castillo probablemente hayan tenido que dirigirse alguna que otra vez a las bodegas principescas. En ellas se encuentra el barril más grande del mundo: elaborado con 130 troncos de roble, de más de ocho metros de largo, siete metros de ancho y con 221.726 litros de capacidad. Durante algún tiempo, el príncipe elector Karl Theodor empleó como vigilante de los barriles del Castillo al enano italiano de la corte Perkeo, cuyo nombre cuentan que se deriva de su gusto por la bebida. Siempre que se le preguntaba si quería otro vaso de vino contestaba: "perché no?", es decir, ¿por qué no?.